
Si tu hijo tiene un celular, ten estos controles
La tecnología ha sido, a lo largo de los años, una herramienta útil para infinidad de usos: transporte, salud, educación, entre otros.
Pero, ciertamente, uno de los usos más importantes ha sido la comunicación.
La telefonía móvil permitió la expansión de las comunicaciones a gran escala.
En solo segundos podemos conversar con familiares y amigos que están en otras ciudades y por qué no, en otros países.
Y lo mejor de estos dispositivos es que tienen otros usos, como la navegación por Internet, el acceso a redes sociales, juegos y canales de vídeos.
En nuestra vida diaria esto constituye una gran ventaja, porque nos proporciona mucha de la información que necesitamos, con inmediatez.
Pero…
¿Qué sucede cuando es un niño quien dispone de un teléfono móvil?
El panorama es algo diferente.
Veamos.
¿Comprar o no comprar un teléfono móvil?
Tu hijo te insiste día y noche con que "necesita" un celular.
Te promete mejorar en sus notas, portarse mejor, etc. y tú estás considerando la idea.
Otras de las razones que podrías escuchar de tu hijo son:
- “Mis amigos ya tienen uno”.
- “Sirve para estar en contacto, cuando tienes que venir por mí a algún sitio…”.
Algunos motivos que da tu hijo para que le compres un teléfono móvil pueden ser válidos, pero te invito a considerar que esto realmente depende de su edad.
Por ejemplo, ¿para qué le sirve a un niño de 6 años un teléfono, cuando se supone que a esa edad debe estar acompañado de un adulto responsable, que seguramente tiene un móvil a la mano?
Otra pregunta para meditar:
¿Te has fijado si los niños que tienen celulares realmente los usan solo cuando es necesario (para llamar a sus padres, o a otro familiar cercano) y no para jugar, navegar por Internet, acceder a redes sociales y ver vídeos?
Bueno, ahí tienes una idea de cuál es el uso común que un niño le da a un teléfono móvil, para que puedas considerar si vale o no la pena comprarle uno.
Podrías pensar que no hay nada malo en que un niño tenga disponible un celular, porque además de usarlo para comunicarse, lo puede utilizar como medio de entretenimiento.
Porque la verdad es que tu día es tan agitado que no tienes tanto tiempo, ni energía como quisieras para jugar con tu pequeño.
Esta es una realidad y es comprensible.
Tenemos tantas ocupaciones que llega el final del día y lo único que queremos es descansar.
Pero recuerda que en Internet hay muchos peligros y tu hijo puede estar expuesto a ellos, si no te mantienes alerta.
¿A qué se expone un niño, al tener un teléfono móvil?
Esta es una lista de algunas consecuencias del uso excesivo de celulares por parte de niños y la falta de control parental:
1.- Acceso a contenidos sensibles (programas prohibidos para niños, portales para adultos, entre otros).
2.- Peligros en redes sociales.
Un niño podría buscar y aceptar “amigos” en redes sociales, sin conocerlos en persona, porque puede que se sienta solo.
En muchas ocasiones, sienten que no cuentan con la atención de sus padres y eso los motiva a buscar la mayor cantidad de contactos y seguidores redes sociales.
Esta es una práctica común, pero hay que estar alerta, ya que en muchos casos no sabemos si los perfiles de estas amistades virtuales son reales, o falsos.
De ahí la importancia de un control adecuado y supervisión constante, por parte de los padres.
Por eso, cuando realmente no amerita que un niño tenga un móvil, es mejor no exponerlo.
3.- Adicciones.
Un niño experimenta altos niveles de ansiedad e irritabilidad en el momento en el que se le quita el teléfono móvil, ya que siente una gran necesidad y hasta una dependencia de este dispositivo.
¿Qué más puede causar el uso excesivo del celular?
4.- Baja en el rendimiento escolar.
La adicción al celular puede afectar incluso los patrones de sueño, por el uso excesivo del móvil en horas que se deberían destinar al descanso.
Esto trae consecuencias en su rendimiento escolar, ya que la ausencia de reposo causa la falta de atención y concentración.
5.- Problemas de vista.
La fuerte luz que emite el celular, acompañada de la cercanía a la que suelen ubicar el dispositivo y la pequeñez de las letras, provoca cansancio ocular, lo que hace que tu hijo esfuerce más su vista.
Y ante el uso repetitivo y prolongado del teléfono móvil, inevitablemente, la vista puede desgastarse, por lo que tu hijo hasta podría terminar usando lentes desde muy temprana edad.
6.- Tensiones musculares y dolores.
Es raro ver a alguien colocando la pantalla del móvil a la altura de los ojos (como aconsejan que debe verse la televisión, por ejemplo).
Por el contrario, la mayoría tiende a mirar hacia abajo sus móviles, provocando tensión en el cuello, ya que pasar horas así causa dolor en la nuca y la espalda.
Incluso, la posición de la mano para usar el celular es un tanto incómoda, por lo que tu pequeño podría experimentar también dolores en la palma de la mano, muñeca y el brazo, por la constante tensión muscular.
Estas son solo algunas de las situaciones a las que podrías enfrentarte al darle un teléfono móvil a tu hijo, si no ejerces el debido control.
Ten en cuenta que esto realmente lo puedes evitar, con actividades que le ayuden a aprovechar su tiempo libre.
¿Qué controles mantener con el uso del celular?
En primer lugar, analiza si la situación amerita realmente la compra del dispositivo.
Pregúntate si en verdad lo necesita, o si más bien lo quiere porque los demás amiguitos tienen uno, o porque quiere jugar y navegar por Internet.
Ahora, si tu hijo ya tiene un celular, estos consejos pueden servirte para que haga uso de su móvil de manera equilibrada y además, lo puedas cuidar de cualquier peligro:
- Supervisa su navegación por la red.
Recuerda, si no está haciendo nada malo, no hay motivo para que no puedas ver lo que hace, de vez en cuando.
- Utiliza las restricciones de navegación, como filtros de control parental para que se bloqueen páginas de contenido no apto para menores.
- Limita el uso del celular.
Puedes dárselo solo para ciertas ocasiones, para que él/ella sepa que no es obligación llevarlo a todos lados, ni utilizarlo todo el tiempo.
- Define su uso.
Sé muy clara con respecto a la manera en la que se utilizará el dispositivo.
Por ejemplo, si puede usarlo para hacer llamadas importantes, pero no para ver películas.
Puedes ayudarte con una pequeña lista de reglas sobre su utilización, que puedes colocar en un lugar visible.- Presta más atención a tu pequeño, convive más con él, conversa sin interrupciones (como teléfonos, o televisores) y mirándose a los ojos.
Mientras más cercanía, confianza y comunicación, sentirá menos ansiedad y necesidad de tener el celular.
Hay momentos importantísimos, como las horas de las comidas, en las que es recomendable que nadie se siente a la mesa con dispositivos móviles, para fomentar el diálogo y la comunicación familiar.
- Sé el ejemplo...
Porque es difícil que tu pequeño entienda que la adicción al celular es mala, si tú no te despegas del móvil en ningún momento, ¿verdad?
¿Cómo aprovechar su tiempo, en lugar de usar tanto el celular?
Una de las razones más comunes por las que un niño pide un teléfono móvil es porque dice estar aburrido.
Pues, ¡no hay problema!
Si la razón es la falta de actividades y lo que en realidad necesita es algo que lo mantenga atento, activo y además, desarrolle todo su potencial, la música es lo ideal.
La música, a diferencia de un teléfono móvil:
- Desarrolla la motricidad fina y la coordinación.
- Potencia la memoria y la concentración.
- Mantiene relajado y de buen humor a quien la practica.
- Desarrolla el lenguaje, la comunicación y favorece integración social.
- Incentiva el ingenio, a través de los retos y además provee sensación de logro.
- Desarrolla la creatividad, etc.
Razones hay muchas, pero es mejor que tú misma puedas ver los resultados, cuando tu hijo empiece a recibir los beneficios de aprender su instrumento musical favorito.
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